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El mueble zapatero que quiso dejar de serlo
El zapatero estaba cansado de guardar los zapatos de toda la familia. Tenía otras aspiraciones. ¿Por qué no podía él enseñar su interior como la librería o la vitrina? ¡Qué ilusión le haría poder lucir algo hermoso, y no tener que resignarse a que sus cajones estuvieran siempre cerrados y fueran oscuros y tristes! ¿Quién podría obrar el milagro?

La Casa De Madera reconoció su potencial y se puso manos a la obra: quitar esos cajones que tanto detestaba, lijar su madera, embellecerla con pintura y papel, añadirle baldas para que pudiera perseguir su sueño de mostrar su interior...

Y el antiguo zapatero pensó: "¿Por qué voy a soñar solo para mí? ¿Qué tal si cambiara también mi entorno?" ¡Y dicho y hecho! Las paredes se llenaron de hojas y pájaros, y hasta la puerta de su casa mudó el color porque,
como dicen en La Casa De Madera, Si realmente quieres volar, basta con que aproveches el poder de tu pasión.
P.D.: No te pierdas qué fue de los cajones del zapatero... en próximas entregas de Historias de LCDM

Del lejano oriente a la campiña francesa

Orígenes lejanos
Esta vitrina había acompañado a sus dueños en dos mudanzas y había estado presente en cumpleaños, cenas con amigos y comidas de los domingos. Pero la familia quería que se llenase de luz, ¡y nos pusimos manos a la obra!

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Ahora esta hermosa vitrina en lino y blanco nube es otra, y su delicadeza nos transporta a viñedos y campos de lavanda, con lo que la estancia en que se usaba cobró una nueva luz.
PD: Os preguntaréis qué ha pasado con el resto de muebles de este espacioso comedor, ¿no? En siguientes entregas de Historias De La Casa de Madera os lo contaremos.
Romántica, familiar y acogedora
Una filigrana de hierro

La hermana de la vitrina que nos llevó a la campiña francesa tenía algunas diferencias, entre ellas una preciosa filigrana de hierro.
Pero como se trataba de una familia bien avenida, los lazos de sangre tenían que notarse: un personalísimo color lino para el casco y un delicado blanco nube para la filigrana y su marco, además de un precioso papel para forrar el interior. ¡Et voilà! Dos vitrinas nuevas llenas de luz para este comedor.


El escritorio
Perdido en las profundidades de una nave
Allí languidecía nuestro escritorio, perdido entre montones de objetos polvorientos. Tenía el sobre salpicado de motas negras, una esquina rota, le faltaba un pedazo de madera, los cajones no se abrían y estaban alabeados...
Ya casi se había resignado a su destino de contenedor cuando lo encontramos. Necesitó mucho trabajo: hacer que sus dos cajones volvieran a funcionar, rehacer su esquina y recrear el pedazo de madera faltante, quitarle la cojera que lo hacía tambalearse cuando te apoyabas en él y darle un aspecto dulce y bohemio que le abriera las puertas a cualquier estancia de una casa...
¿Qué te parece el resultado final?
Si quieres ver imágenes del antes y el después, puedes verlas en el álbum de fotos, junto con primeros planos para apreciar sus detalles

Las mesillas que llegaron del norte

Su viaje se inició a principios del siglo XX
Las mesillas estaban en el pueblecito de Madrid al que habían emigrado los abuelos desde su Galicia natal y, al vender la casa años después, ya no había sitio para ellas.
A una le faltaba el sobre y tenía "inquilinos". La otra, tenía la puerta suelta y el cajón no abría.

¿En pareja o solas?
¿Abierta o cerrada? ¿Mesita de luz o mesa auxiliar? ¿Habitación masculina o espacio femenino con carácter?
Estas mesitas de castaño, auténtico cuero de vaca y tiradores de piedra, pueden dar personalidad al espacio que tú elijas.
¡Deja volar tu inspiración!
Historia de una escalera
¡Y se hizo la luz!


En busca de la luz que los dueños de esta casa ansiaban para su recibidor, los balaustres se pintaron en un blanco roto y al pasamanos, una vez bien lijado, se le aplicó una delicada veladura blanca y un barniz protector. El cambio fue sorprendente, ¿a que sí?
En nuestro álbum de fotos encontrarás más imágenes de todo el proceso.
Cualquier elemento de tu casa puede ser, con un cambio de aires, el nuevo "atrapaluz". Fíjate, si no, en el antes y el después de esta escalera. ¿Te gusta la suave veladura del pasamanos?
La veladura es una técnica que nos permite ver la veta de la madera dándole al mismo tiempo un toque delicado de color.
Suiza, 1921
Un viaje en el tiempo
Un regalo con el que no sabía qué hacer…
Una joven mamá había recibido este mueblecito de regalo, pero no sabía qué hacer con él. Pensando, pensando, se nos ocurrió la idea de hacer un mueble multiusos: por un lado serviría de librería para los cuentos; por otro, de almacenaje de juguetes. Pero, lo que más le gustó, lo que la animó a hacer el encargo a La Casa De Madera fue la mesa. Montada sobre un sistema de cremallera, irá subiendo a medida que Martín crezca. Útil, ¿verdad? Aunque, si le preguntáramos a Martín, seguramente diría que lo mejor es poder llevar los juguetes por toooda la casa en su baúl con ruedas rojas. ¿A que sí?



Y el león agitó su melena
¿Os acordáis de Ashland, el león de la peli de Narnia, cuando pasó de la piedra a la vida? Pues lo mismo ocurrió con el de este mueble, que en su color original estaba completamente desaparecido. Dos capas de color mezclando cinco tonos, y una última para sacar su luz, ¡¡et voilá!!
¿Qué os parece? Su dueña dice que da hasta miedo, pero que se ha enamorado de él.





Siempre hay un rincón donde poner un espejo
Un espejo siempre tiene un rincón donde multiplicar la luz de nuestra casa. Sea como sea - grande o pequeño, simple o recargado- podemos actualizarlo a nuestro gusto. ¿Qué te parece éste? Un poquito de blanco sweet cream, gris vintage, un toque de cera y ... Estilazo!!
Mimando un recuerdo
Quien haya tenido un pueblo en el que sus abuelos lo esperasen con los brazos abiertos, ha podido disfrutar de un privilegio vital muy especial.
Ese recuerdo es el que Pilar ha querido mimar actualizando este precioso reclinatorio que perteneció a su abuela. Una pieza enternecedora, ¿ A que sí?
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UNA HERMOSA VITRINA VALENCIANA EN BUSCA DE SU ESENCIA
Esta vez, el encargo era distinto: en lugar de actualizar, el dueño de esta hermosa vitrina valenciana quería que le devolviéramos su esplendor original.
Hemos revitalizado toda la pieza, por dentro y por fuera, avivando el colorido de su madera, añadiéndole dos baldas de cristal y poniéndole luz interior que le ayudará a lucir una hermosa colección de bandejas orientales restauradas por nosotros. Preciosas, ¿verdad?




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UNA ESCENA BUCÓLICA EN TU SALÓN
¿Alguna vez se os ha ocurrido pensar en tener una escena tan bucólica en vuestro salón? Pues eso era precisamente lo que quería nuestro cliente, un caballero con una sensibilidad muy especial: ¡ver a sus cisnes posándose en un lago de aguas azules!